AMOR RUMBERO

iRobot-Roomba-reaches-dirt

Escribir una leyenda

Para ella bailo, a la hora programada, tantas veces como quiera. Girar y girar, impulsado por el dispositivo que acciona mis entrañas.  Clica en mi seno el temporizador, lo quiera o no,  y ya soy todo movimiento. Aspiro exhaustivamente sus miserias, dejo impoluto su seno, me acoplo a sus ángulos hostiles, me deslizo por sus curvas amables. 

Pese a mi solicitud y a mi afán por no decepcionarla, sé que no me ama. Es inútil este danzar mío por su cuerpo. Es indiferente a mis evoluciones, ella me tiende trampas para deshacerse de mí, para que deje de recorrerla, para que perezca. Me va poniendo abismos: ayer una alfombra negra; hoy, otra vez, el maldito escalón. Irremediablemente, me detengo, me paro en seco y guardo silencio, hasta que unas manos me accionan de nuevo y me alejan del obstáculo que ella siempre me tiende. Yo prefiero no recordar sus crueldades y siempre acabo parado donde ella quiere.

Transporto su gato, soporto sus tontas impertinencias. A veces, me desquito atormentándolo; me sacudo y lo arrojo al suelo o me acelero para desconcertarlo y obligarlo a que salte.

Una vez, la vi deshacerse en un mar de lágrimas. Desde mi estante, quise creer que era por una parálisis temporal que me impedía moverme y desplazarme por ella. El llanto la desbordaba y yo me sentía impotente para consolarla, para aplacar su pena con mi cadencia, acariciándole los rincones. Se precisó de la intervención de los bomberos para secar tanta tristeza. Meses después, me recuperé de mi dolencia, y todo volvió a la normalidad; ella a su indiferencia y yo a mi diligencia. 

No me ama, en verdad. Sé que no me ama, pero para ella son mis giros acompasados. Por ella existo. Para ella bailo. 

 

Publicado en Sin categoría | Deja un comentario

VISILLO

tumblr_nk7z2jbNLo1rs6xqoo1_500

Escribir una leyenda

La vida es un visillo en el que giramos. La enredamos hasta que se desprende y caemos.

Publicado en Sin categoría | Deja un comentario

BARRER

2-tonyfrissell

Sergio Larraín

Si te pones a barrer, niña, hazlo bien. Arrastra las hojas del calendario y acumula el tiempo sin levantar mucho polvo. Búscate una escoba más grande que tú; es más incómoda de manejar, pero arrastra más nostalgia. Repasa varias veces, intentando que no quede pasado adherido a las esquinas de tu alma.  Quema tus desechos y entierra las cenizas para que sirvan de abono al futuro. Siembra lo que quieras, pero cuida que no te salgan malas hierbas en los surcos de los días la próxima primavera. Guarda bien la escoba, te servirá para rastrillar bien los años cuando llegue el otoño y tengas que limpiar bien la vida de detritus.

Publicado en Sin categoría | Deja un comentario

FRAGMENTOS

chris-steele-perkins-mental-home-karachi-pakistan-1997

Chris Steele Perkins

 

 

Cada día se sentaba detrás del muro de la planta baja del edificio en construcción que estaba a un par de manzanas de su casa. Le gustaba la visión fragmentada que le ofrecía el cierre provisional que se suele hacer en todas las obras; esos rectángulos que enmarcan pedacitos de la realidad que discurre al otro lado. A la hora de la merienda, tomaba el bocadillo y se apostaba allí. Le gustaba ver el mundo así porque cada cuadradito de visión encerraba una historia diferente para cada uno de los personajes que se divisaban. No sólo era un puzzle, era también una adivinanza. Estáticos o en movimiento, cada pedazo de vida, cada fragmento, era merecedor de una historia inventada; las piernas desnudas y caminantes, el abrazo de dos cuerpos semidesnudos, el cuerpo que yace en el suelo…Él imaginaba brevemente una historia para cada persona entrevista; su origen, su ocupación, su destino inmediato, la causa de que estuvieran allí, los vínculos que los relacionaban…

Esa tarde era distinto, las figuras entrevistas permanecieron estáticas por un momento, incluso los perros y las palomas.  Fueron apenas unos minutos eternos. Le dio por pensar que debía dejar de imaginar una vida para ellas, que era una forma de rebelión, que se mantendrían detenidas hasta que recuperaran su libre albedrío. Tenía que pensar en otras cosas; eso era lo que debía hacer. Pero teniéndolas como las tenía ante sí, era incapaz de abstraerse de su presencia. Cerró los ojos, volvió a abrirlos, se giró y salió. Todo el mundo se movía; se desplazaban en bicicleta, caminaban, se saludaban, hablaban, reían… Era él el que permanecía inmóvil, sin poder mover un solo músculo,  un solo miembro, sin poder articular un sonido.

Allí, bajo el sol de la tarde, se dio cuenta de que un chaval había reparado en él y lo miraba fijamente, escrutadoramente. Era incómodo, pero no podía eludir su mirada inquisitiva. Su cuerpo no obedecía a ninguna de sus órdenes de movimiento. Se había convertido en una estatua de carne y hueso.

Era un niño menudo, algo enclenque, con las rodillas huesudas y llenas de raspones. Podría decirse que era guapo, si no fuera por ese gesto algo airado y esa mirada impertinente. Lo empujaba y no se desplazaba ni un milímetro. Se puso a darle patadas en la espinilla de la pierna derecha y él, impasible, comenzó a sangrar. Le dolía mucho, pero no le salía el grito y las piernas rígidas ni siquiera oscilaron. Un grupo de curiosos comenzó a rodearlos.

El niño agresor se abrió paso entre ellos, entró en el edificio en obras y se puso a contemplar la pequeña muchedumbre a través de uno de los huecos de la pared. Queriendo tener otra perspectiva del muchacho, deseó con todas sus fuerzas que la gente que lo rodeaba se dispersara. Y comenzaron poco a poco a hacerlo, cada uno se dispuso a seguir su camino. La gente pasaba indiferente ante el chiquillo, dejándole libre y despejada la visión de su objetivo,  para el que venía imaginando una historia, una biografía; unos padres, un domicilio, unos hermanos, unos juegos, una escuela…  Bajó los párpados durante un par de segundos, el tiempo justo para que el  inmóvil recobrara su movilidad y desapareciera. Cuando salió de la obra, lo vio alejarse corriendo al fondo de la calle. De vez en cuando, se detenía a frotarse la dolorida y sangrante pierna. Pudo haber corrido tras  él, pero no lo hizo.

Ese día ambos entendieron que cada vez que imaginamos,  la vida se detiene, que nos detenemos allí donde nos imaginan, que la realidad es un muro en construcción con pequeños orificios que enmarcan el mundo para que lo interpretemos, y que basta un parpadeo para que el tiempo que se ha pausado siga su curso. Aprendieron que se paraba sólo si les daba por  ponerse a imaginar a la luz  que se filtra por los agujeros de la realidad.

La obra finalizó, el muro se cerró, pero al niño inmóvil ya nunca más lo divisó. Desapareció para siempre aquel día, cuando se alejó corriendo al fondo de la realidad con la firme determinación de no volver a acercarse al edificio en construcción y de no ponerse a su alcance. La fuga fue definitiva porque sólo podía recordarlo en aquel momento de inmovilidad, poniéndolo a salvo de su imaginación de usurpador que ya nunca más podría encontrarlo en otras circunstancias. Es así que también supo que hay personas  que tapian los recuerdos para que la oscuridad no permita imaginar.

Publicado en Sin categoría | Deja un comentario

CORAZA

168895257_yupkqnlijwtfdic

 

Necesito una coraza. Salí a la vida a pecho descubierto y me hirieron. Estoy malherida, muy malherida. Son heridas de ésas que dejan grandes cicatrices. Y sé, bien sé, que cuando sane quedarán secuelas en el alma, que la salud ya no se recuperará completamente. No hay analgésico para mi dolor, sólo esperar que pase.

Convaleciente, espero otro cumpleaños. Ahora que todo se derrumba, toca edificar de nuevo. Se ensañaron. Me tengo que hacer coraza, si quiero conservar el corazón. Cuando me restablezca, seré coraza. Resulta doloroso cuando el alma muda de piel. Es lento el proceso de endurecimiento. En eso estoy, amigos y enemigos, volviéndome coraza.

Publicado en Sin categoría | Deja un comentario

GLOBOS

mlas43

Mario Lasalandra

Sólo un globo volaba y nadie lo sabía. Sólo un globo podía hacer que el que lo portaba se despegara del suelo. Aquí la vemos, justo antes de elevarse, a la izquierda de la imagen, curvando las piernas ya, comenzando a ser ingrávida, ayudando al perrito en su empuje ascensional.

No lloré cuando la vi irse, sobrevolando los tejados de la ciudad. Todos nos quedamos paralizados ante lo insólito. Mi madre, horrorizada, se llevó la mano a la boca, ahogando un grito. Me sujetó fuerte contra sí. Me obligó a soltar el globo, en apariencia, idéntico al de mi hermana, ya que todo debía ser idéntico para nosotras, tan aparentemente iguales. Pero mi globo no voló; se quedó suspendido en el aire, detenido, inclinado contra un techo invisible. Volví a agarrarlo por el cordón y volví a soltarlo, con idéntico resultado. Ahí lo dejé, suspendido, mientras mi madre, desconsolada, me arrastraba consigo al puesto de la policía. La gente se arremolinaba a nuestro alrededor; todos ponían la mano en forma de visera, todos procuraban consuelo, ninguno salía de su asombro. Mi hermana se convirtió en un punto y coma sobrevolando la ciudad, hasta que desapareció.

Sólo éramos iguales en apariencia; ella era valiente, yo cobarde, ella era alegre, yo melancólica, ella rebelde, yo obediente, ella cantarina, yo silenciosa, ella desaplicada, yo estudiosa, ella despreocupada, yo reflexiva… Cuando días después apareció un globo desinflado a las afueras de la ciudad, todos nos inquietamos, debatiéndonos entre la esperanza y la desolación.

El globo que dejé suspendido en el parque explotó.  Vi como el chiquillo le lanzaba un dardo, usándolo como diana. Durante días, había acudido allí a tirar del cordón del perrito; lo hacía descender, luego lo volvía soltar,  hasta que se pegaba a su techo invisible, con la esperanza vana de que se elevara más allá y me llevara con ella.

Decepcionada, cuando me disponía a irme y ya enfilaba la puerta del parque, la descubrí sentada en un banco, con aire de desamparo; tenía el vestido roto, estaba sucia, despeinada, llena de raspones, sangre y magulladuras. Se llevaba la mano a una herida de la que manaba sangre en abundancia en un muslo. Alguien llamó a una ambulancia. Alguien llamó a nuestros padres. Nos abrazamos. No recordaba nada, sólo que acababa de caer al suelo, herida por un dardo.

Publicado en Sin categoría | Deja un comentario

PUENTE

457c9f87b17442a619c25fb1999b23c3

Laure Albin Guillot.

Somos puente.

Somos río.

Somos estructura pétrea.

Somos corriente.

Somos el arco por el que fluyen los que pasan.

Somos   líquido discurrir bajo las bóvedas de la memoria.

Somos  los ojos que se cierran, saturados del agua que los llena.

Somos el agua que satura los ojos por los que pasamos.

Somos  tajamares para no resistir a los que nos traspasan

Somos los que nos rompemos  en los espolones que nos bifurcan.

Somos unión de  orillas para que nos caminen.

Somos separación de márgenes para que nos escriban.

Somos los pasos que nos cruzan.

Somos las palabras que nos navegan.

Somos lo que permanece.

Somos lo que pasa.

 

Publicado en Sin categoría | 2 comentarios